-Tevez es protagonista, titular, número 10 y capitán. ¿Por qué antes no y ahora sí?
-Son diferentes cuerpos técnicos, y uno valora más las cosas que otro. Uno quiere que el líder sea Carlos, lo tiene bien ganado.
Lo dice con gesto fiero Ramón Ábila. Ni una sonrisa aparece en su rostro cuando le hacen esa pregunta e inmediatamente suelta una respuesta llena de convencimiento. Porque su ídolo siempre fue Carlos Tevez, cuando era chiquito y en Córdoba soñaba con ser futbolista. Y porque desde que se juntaron en Boca también es su amigo, al punto de compartir habitación en las concentraciones y algunas salidas para ver a la Mona Jiménez.
La diferencia, más allá de lo que marca Wanchope, es muy evidente. El Apache pasó un 2018 sin continuidad, también tuvo varios encontronazos con Guillermo y, cuando parecía que podía meterse en el equipo, siguió sentado en el banco. El ejemplo más claro: las finales de la Copa Libertadores contra River, cuando venía en levantada y tuvo un buen ingreso en el partido de ida en la Bombonera, pero en la revancha en Madrid entró cuando parecía demasiado tarde.
Alfaro eligió otro camino desde su llegada a Boca. Ya en su primera conferencia de prensa destacó que Tevez era un emblema del club y que había que aprovecharlo. Unos días después lo empezó a poner de titular en los entrenamientos. Luego llegaría la confirmación del número 10 en la espalda y de la cinta de capitán. Para el DT, al margen del respaldo que encuentra en semejante símbolo, Carlitos es el jugador en el que el equipo debe apoyarse luego de la final perdida.