palermito69
Estrella
La crisis en Boca Juniors no está dentro de la cancha, sino en su tribuna más emblemática. Con Mauro Martín preso en Devoto y Maximiliano Mazzaro prófugo de la justicia por la misma causa, “La 12” atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. Y cuando falta el liderazgo en una barra brava, lo que viene casi siempre es interna.
Martín está detenido acusado de participar en un homicidio. Declaró ante la Justicia y reconoció haber estado en el lugar del hecho, pero negó haber agredido a la víctima. Mientras tanto, Mazzaro —considerado el número dos del grupo— tiene orden de captura y no aparece. Este combo deja un vacío de poder que en el mundo barra no tarda en generar movimientos.
En el tercer escalón asoma Cristian “Fido” Debaux como posible continuidad, junto a Gabriel Martín (hermano de Mauro) y otros nombres de peso dentro de la segunda línea. Pero en estos escenarios no alcanza con “dejar herederos”. La historia de la barra de Boca muestra que cuando el líder cae, las facciones se activan. Ya pasó en la época de disputas con el sector que respondía a Rafael Di Zeo, y podría repetirse ahora.
Además, está la facción de Lomas de Zamora, que hace tiempo viene en tensión con el sector oficial. Si el liderazgo se debilita, no sería raro que intenten avanzar. En el mundo de las barras, el poder no se negocia fácil: se demuestra.
Más allá del folklore de tribuna, el control de “La 12” no es solo cantar más fuerte. Implica estructura, logística, recursos y presencia territorial. Por eso la interna puede escalar rápido si no hay conducción clara. Boca sigue jugando, pero en la popular el partido recién empieza.
Martín está detenido acusado de participar en un homicidio. Declaró ante la Justicia y reconoció haber estado en el lugar del hecho, pero negó haber agredido a la víctima. Mientras tanto, Mazzaro —considerado el número dos del grupo— tiene orden de captura y no aparece. Este combo deja un vacío de poder que en el mundo barra no tarda en generar movimientos.
En el tercer escalón asoma Cristian “Fido” Debaux como posible continuidad, junto a Gabriel Martín (hermano de Mauro) y otros nombres de peso dentro de la segunda línea. Pero en estos escenarios no alcanza con “dejar herederos”. La historia de la barra de Boca muestra que cuando el líder cae, las facciones se activan. Ya pasó en la época de disputas con el sector que respondía a Rafael Di Zeo, y podría repetirse ahora.
Además, está la facción de Lomas de Zamora, que hace tiempo viene en tensión con el sector oficial. Si el liderazgo se debilita, no sería raro que intenten avanzar. En el mundo de las barras, el poder no se negocia fácil: se demuestra.
Más allá del folklore de tribuna, el control de “La 12” no es solo cantar más fuerte. Implica estructura, logística, recursos y presencia territorial. Por eso la interna puede escalar rápido si no hay conducción clara. Boca sigue jugando, pero en la popular el partido recién empieza.

