Lejos estoy de querer defender a Riquelme pero esos no son de Boca, los que lo putearon eran los de Gimnasia de Mendoza.
Sumado a lo estrictamente deportivo, me angustia mucho pensar que queda (por lo menos, la vida quiera que no se extienda) un año y moneda de rezar para que este tipo y los infradotados que tiene detrás no se vuelvan a mandar un cagadón administrativo de tinte histórico como el de los refuerzos no anotados o lo que pasó ahora con Velez. Estamos jugando con fuego con esta gente y siento que a donde pase una grosa que no tenga salvación nos van a ensartar fulero simplemente por pelotudos. Cada día que pasa veo el panorama más oscuro con esta dirigencia, ya no sé qué pensar.