Solo tipos como Riquelme o Zidane (que te la pica EN UNA FINAL DEL MUNDO) pueden atreverse a picarla en semejantes condiciones, ya que naturalmente no van a pifiar. El resto de los mortales, cuando las papas queman, tienen que ir con fuerza y convicción. Cardona no es nadie para hacer la pelotudez que hizo, y no le salió porque no es nadie. Es buen jugador, técnicamente de lo mejorcito que tenemos, pero no es nadie. La que se mandó es de terror, y no es un simple hecho aislado que podemos dar por sentado que no se va a volver a repetir. Lo vivido en estos años nos ha enseñado que es muy difícil que estos cabezas de Lumilagro aprendan de sus errores.
A Gigliotti, que al menos la que le tapó Barovero era un tiro más en serio, se le acabó su paso en Boca por algo similar. La única diferencia respecto del colombiano, es que el Pumba no tuvo la dicha de que su equipo lograra pasar de ronda. Si no era por Rossi, hoy la avenida Don Pedro de Mendoza amanecía con el cuerpo de Erbuin empalado a la vera del Riachuelo.