Después de la derrota contra la U Católica me quería morir, por mí ahí mismo podía reventar el mundo entero, y la Sudamericana me chupaba no uno, sino los dos. Ahora que pasó el tiempo, que estamos en el baile y llegamos a semifinales y... mi percepción cambió. La quiero ganar solamente porque estoy realmente cansado de ver como hasta los equipos más chicos ganan un título internacional mientras nosotros nos seguimos haciendo la paja con las copas de hace veinte años. Es una mochila que no se banca más. Hay que ganarla como sea.