palermito69
Estrella
Maradona y Passarella cara a cara. Dos ídolos de carácter y jerarquía.
“La gente chic fuma: Reina Victoria. Habano XXX. 30 centavos”, dice la publicidad en la tapa del diario La Nación del lunes 25 de agosto de 1913. El hombre, engominado y vestido de smoking, disfruta de un puro.
“El conflicto de los Balcanes. Regreso de las tropas serbias”, es el título y el subtítulo de la noticia exterior, en página 4. Un año después, estallaría la Primera Guerra Mundial.
Más adelante, otra nota que causa la sorpresa de quien va pasando el microfilm lentamente, en busca del primer clásico: “Con su poder fenomenal, este hombre opera milagros. Los ciegos y los paralíticos andan”. Hasta que en página 13, en la sección Sports, bajo el subtítulo de Fútbol, el primer superclásico oficial, es decir, por un campeonato, encabeza las noticias de fútbol.
Hoy, se cumplen 100 años del primer derby oficial de la historia, el cual ganó River 2-1, en cancha de Racing. Parece inimaginable que en un diario argentino el clásico no esté en la tapa. Imposible. Y aquel River-Boca ya contaba con los ingredientes que persisten en este nuevo milenio. Lesionados, una gresca fenomenal y expulsados. Ni la polémica arbitral faltó.
La crónica de aquel día: La previa despertó interés por sus posiciones casi iguales en el campeonato y, más que todo, por el conocido antagonismo que media entre ambos clubes. La gente fue en gran cantidad a Racing y, mucho antes de que iniciara el match, sus tribunas estaban repletas.
El juego empezaba a las 2.30 pm, pero dio comienzo a las 3.10 por ausencia del referee. Los equipos estaban constituidos así:
Boca Juniors: Virtú Bidone; Garibaldi y Lamelas; Valentini, Vergara y Elena; Calomino, Romano, Mayer, Taggino y Abbatángelo.
River Plate: Isola; Chiappe y Calneggia; Simmons, García y Perussi; Galeano, Ameal, Thompson, Roldán y Fraga.
Inició el juego River pero, en los primeros minutos, Boca persistió más en el ataque y el éxito no correspondió a los esfuerzos por la ineficacia del centro forward Mayer, que no supo coordinar los avances, ni establecer la armonía necesaria entre el juego de ambas alas.
Por otra parte, la defensa de River supo salir airosa siempre, apoyando constantemente el avance de sus delanteros. A mediados de este período, después de un avance de Boca Juniors, rematado por Abbatángelo con un tiro desviado, Fraga se destacó por el wing esquivando a la defensa contraria y obteniendo un córner.
Lo tomó el mismo Fraga, que envió un centro ceñido, y García lo convirtió en gol mediante un golpe de cabeza. Inmediatamente entró en acción la línea delantera de Boca Juniors, en el deseo de descontar la ventaja, pero aquel desorden evidenciado en sus combinaciones, impidió que en este período el cuadro acreditara gol alguno.
En el segundo período, el avance inicial de River Plate significó el segundo gol, marcado por Ameal. Después Garibaldi tuvo que retirarse de la cancha por haber sufrido un accidente, y tres minutos después, Calomino realizó una corrida, enfilando un centro que se le escapó a Romano y que, tomado por Mayer, se convirtió en el único gol a favor de Boca Juniors.
Luego River Plate realizó un avance a fondo. Virtí Bidone interceptó la pelota, cayendo al suelo ante la arremetida de los contrarios. Se formó un entrevero frente al arco de Boca y terminó con una escena de pugilato entre varios jugadores.
Fue un borrón para el partido, que hasta entonces se había desarrollado con una sorprendente limpieza; un espectáculo ingrato que demuestra que, a despecho del optimismo reinante, aún nuestro fútbol no se ha depurado de sus malas prácticas.
A raíz de este incidente, Ameal se retiró de la cancha, jugando así ambos cuadros, hasta el término del partido con diez hombres. Boca Juniors trató de empatar, pero su línea de forwards no pudo actuar con eficacia, facilitando la tarea de la defensa contraria que, desde entonces, no cesó de auxiliar a sus delanteros provocando en esta forma el dominio de River Plate sobre Boca Juniors.
“La gente chic fuma: Reina Victoria. Habano XXX. 30 centavos”, dice la publicidad en la tapa del diario La Nación del lunes 25 de agosto de 1913. El hombre, engominado y vestido de smoking, disfruta de un puro.
“El conflicto de los Balcanes. Regreso de las tropas serbias”, es el título y el subtítulo de la noticia exterior, en página 4. Un año después, estallaría la Primera Guerra Mundial.
Más adelante, otra nota que causa la sorpresa de quien va pasando el microfilm lentamente, en busca del primer clásico: “Con su poder fenomenal, este hombre opera milagros. Los ciegos y los paralíticos andan”. Hasta que en página 13, en la sección Sports, bajo el subtítulo de Fútbol, el primer superclásico oficial, es decir, por un campeonato, encabeza las noticias de fútbol.
Hoy, se cumplen 100 años del primer derby oficial de la historia, el cual ganó River 2-1, en cancha de Racing. Parece inimaginable que en un diario argentino el clásico no esté en la tapa. Imposible. Y aquel River-Boca ya contaba con los ingredientes que persisten en este nuevo milenio. Lesionados, una gresca fenomenal y expulsados. Ni la polémica arbitral faltó.
La crónica de aquel día: La previa despertó interés por sus posiciones casi iguales en el campeonato y, más que todo, por el conocido antagonismo que media entre ambos clubes. La gente fue en gran cantidad a Racing y, mucho antes de que iniciara el match, sus tribunas estaban repletas.
El juego empezaba a las 2.30 pm, pero dio comienzo a las 3.10 por ausencia del referee. Los equipos estaban constituidos así:
Boca Juniors: Virtú Bidone; Garibaldi y Lamelas; Valentini, Vergara y Elena; Calomino, Romano, Mayer, Taggino y Abbatángelo.
River Plate: Isola; Chiappe y Calneggia; Simmons, García y Perussi; Galeano, Ameal, Thompson, Roldán y Fraga.
Inició el juego River pero, en los primeros minutos, Boca persistió más en el ataque y el éxito no correspondió a los esfuerzos por la ineficacia del centro forward Mayer, que no supo coordinar los avances, ni establecer la armonía necesaria entre el juego de ambas alas.
Por otra parte, la defensa de River supo salir airosa siempre, apoyando constantemente el avance de sus delanteros. A mediados de este período, después de un avance de Boca Juniors, rematado por Abbatángelo con un tiro desviado, Fraga se destacó por el wing esquivando a la defensa contraria y obteniendo un córner.
Lo tomó el mismo Fraga, que envió un centro ceñido, y García lo convirtió en gol mediante un golpe de cabeza. Inmediatamente entró en acción la línea delantera de Boca Juniors, en el deseo de descontar la ventaja, pero aquel desorden evidenciado en sus combinaciones, impidió que en este período el cuadro acreditara gol alguno.
En el segundo período, el avance inicial de River Plate significó el segundo gol, marcado por Ameal. Después Garibaldi tuvo que retirarse de la cancha por haber sufrido un accidente, y tres minutos después, Calomino realizó una corrida, enfilando un centro que se le escapó a Romano y que, tomado por Mayer, se convirtió en el único gol a favor de Boca Juniors.
Luego River Plate realizó un avance a fondo. Virtí Bidone interceptó la pelota, cayendo al suelo ante la arremetida de los contrarios. Se formó un entrevero frente al arco de Boca y terminó con una escena de pugilato entre varios jugadores.
Fue un borrón para el partido, que hasta entonces se había desarrollado con una sorprendente limpieza; un espectáculo ingrato que demuestra que, a despecho del optimismo reinante, aún nuestro fútbol no se ha depurado de sus malas prácticas.
A raíz de este incidente, Ameal se retiró de la cancha, jugando así ambos cuadros, hasta el término del partido con diez hombres. Boca Juniors trató de empatar, pero su línea de forwards no pudo actuar con eficacia, facilitando la tarea de la defensa contraria que, desde entonces, no cesó de auxiliar a sus delanteros provocando en esta forma el dominio de River Plate sobre Boca Juniors.




