Otra muestra más de la cagadera en la que convirtieron al club.
Jugadores cagones, burros y mercenarios, técnicos sin pergaminos ni autoridad, dirigentes de mierda improvisados, hinchada de mogólicos con la cabeza quemada, un combo letal para un club que aspira a ganar títulos.
Un disco rayado que se repite hace más de 10 años.