JugadorNº12Vive
Juvenil
26N LA HISTORIA EN NUESTRAS MANOS.
Este lunes se llevará a cabo un hecho histórico en la historia de Boca, los hinchas nos vamos a manifestar por un derecho que nos fue arrebatado: la posibilidad de pisar las tribunas y alentar al equipo.
El problema viene de larga data, empezó tibiamente, con una supuesta reducción de la capacidad del estadio, y fue desarrollándose y tomando forma hasta la total suspensión de la venta de entradas. La bronca se acumuló durante los últimos años y terminó de explotar luego del partido frente a Estudiantes del 21 de octubre pasado, lluvioso día de la madre en el cual las cámaras de TV mostraban las tribunas a medio llenar, y en la calle nuestros ojos veían a la gente sin entradas o con carnets prestados siendo forzados a retirarse, a veces violentamente, ante el primer control. A partir de allí la convocatoria decantó por sí sola, a esta altura nadie sabe de quién fue la idea inicial, pero enseguida prendió en la gente y creció sin pausa.
Resolver el tema de las entradas es sencillo y altamente viable, pero lo que subyace a este conflicto es la disputa entre dos modelos de club: el histórico y el que quieren los dirigentes. El primero es conocido por todos, Boca es el club de la gente humilde, de los pobres, de los laburantes o, como nos gusta decir a nosotros, del pueblo. Siempre nos enorgullecimos de nuestra identidad, que claramente contrastaba con el elitista y aristocrático paladar negr0 burgués de aquél club situado en el barrio de Belgrano, con B, dónde casualmente reside nuestro presidente. Por otra parte, el modelo de club que proponen nuestros dirigentes, desde Macri hasta hoy sin excepciones, es el “club fashion”. El mismo consiste en la explotación económica de absolutamente todos los recursos del club en favor de empresas privadas, bajo una fachada de club moderno de estilo europeo, nada más alejado de nuestra esencia. Esto tiene como resultado el enriquecimiento de las empresas y el vaciamiento del club.
En esta línea, han planteado una supuesta falta de capacidad del estadio para negarse a vender entradas y a inscribir socios, sin embargo, al mismo tiempo han asociado gente de forma clandestina y la reventa de populares y los paquetes turísticos con entrada a la cancha han sido una constante. Simplemente porque deja más plata.
La dirigencia no ha demorado en abrir el paraguas, dicen que la tarjeta de crédito no es impedimento para hacerse adherente, porque uno puede usar la tarjeta de un amigo o familiar, quizás sería saludable que caminen por el barrio de La Boca, entren en algún conventillo, y se fijen cuantas tarjetas de crédito encuentran. Además, prometen implementar el abono solidario, dónde los abonados podrán avisar si no van a la cancha para que su platea se ponga a la venta para otro socio activo o adherente, es decir que seguimos sin vender populares, y el que no es socio sigue quedándose afuera.
Pero se acabó, tenemos 53 ventanillas, usémoslas. Este lunes vamos a ir a La Bombonera ni más ni menos que a manifestarnos en favor del modelo de club que defendemos, un club de sus hinchas y de su barrio. Lo haremos pacíficamente, sin violencia, lo cual no significa que no tengamos bronca o que no estemos enojados. Lo que está en juego es demasiado valioso, es nuestra identidad como bosteros y la identidad que los hinchas le hemos dado al club en 107 años de historia. Más que nunca orgullosos de ser bosteros, el lunes debemos estar presentes, con la historia en nuestras manos y el corazón en La Boca.
BOCA ES PUEBLO - BOCAA PARAA TODOSS
Este lunes se llevará a cabo un hecho histórico en la historia de Boca, los hinchas nos vamos a manifestar por un derecho que nos fue arrebatado: la posibilidad de pisar las tribunas y alentar al equipo.
El problema viene de larga data, empezó tibiamente, con una supuesta reducción de la capacidad del estadio, y fue desarrollándose y tomando forma hasta la total suspensión de la venta de entradas. La bronca se acumuló durante los últimos años y terminó de explotar luego del partido frente a Estudiantes del 21 de octubre pasado, lluvioso día de la madre en el cual las cámaras de TV mostraban las tribunas a medio llenar, y en la calle nuestros ojos veían a la gente sin entradas o con carnets prestados siendo forzados a retirarse, a veces violentamente, ante el primer control. A partir de allí la convocatoria decantó por sí sola, a esta altura nadie sabe de quién fue la idea inicial, pero enseguida prendió en la gente y creció sin pausa.
Resolver el tema de las entradas es sencillo y altamente viable, pero lo que subyace a este conflicto es la disputa entre dos modelos de club: el histórico y el que quieren los dirigentes. El primero es conocido por todos, Boca es el club de la gente humilde, de los pobres, de los laburantes o, como nos gusta decir a nosotros, del pueblo. Siempre nos enorgullecimos de nuestra identidad, que claramente contrastaba con el elitista y aristocrático paladar negr0 burgués de aquél club situado en el barrio de Belgrano, con B, dónde casualmente reside nuestro presidente. Por otra parte, el modelo de club que proponen nuestros dirigentes, desde Macri hasta hoy sin excepciones, es el “club fashion”. El mismo consiste en la explotación económica de absolutamente todos los recursos del club en favor de empresas privadas, bajo una fachada de club moderno de estilo europeo, nada más alejado de nuestra esencia. Esto tiene como resultado el enriquecimiento de las empresas y el vaciamiento del club.
En esta línea, han planteado una supuesta falta de capacidad del estadio para negarse a vender entradas y a inscribir socios, sin embargo, al mismo tiempo han asociado gente de forma clandestina y la reventa de populares y los paquetes turísticos con entrada a la cancha han sido una constante. Simplemente porque deja más plata.
La dirigencia no ha demorado en abrir el paraguas, dicen que la tarjeta de crédito no es impedimento para hacerse adherente, porque uno puede usar la tarjeta de un amigo o familiar, quizás sería saludable que caminen por el barrio de La Boca, entren en algún conventillo, y se fijen cuantas tarjetas de crédito encuentran. Además, prometen implementar el abono solidario, dónde los abonados podrán avisar si no van a la cancha para que su platea se ponga a la venta para otro socio activo o adherente, es decir que seguimos sin vender populares, y el que no es socio sigue quedándose afuera.
Pero se acabó, tenemos 53 ventanillas, usémoslas. Este lunes vamos a ir a La Bombonera ni más ni menos que a manifestarnos en favor del modelo de club que defendemos, un club de sus hinchas y de su barrio. Lo haremos pacíficamente, sin violencia, lo cual no significa que no tengamos bronca o que no estemos enojados. Lo que está en juego es demasiado valioso, es nuestra identidad como bosteros y la identidad que los hinchas le hemos dado al club en 107 años de historia. Más que nunca orgullosos de ser bosteros, el lunes debemos estar presentes, con la historia en nuestras manos y el corazón en La Boca.
BOCA ES PUEBLO - BOCAA PARAA TODOSS