Un arcón de historias y camisetas de Boca a pocas cuadras de la Bombonera

Probablemente en los alrededores de la cancha de Boca haya decenas, cientos, miles de hogares con los colores que identifican al club de la Ribera. Aunque serán contados con los dedos de la mano -si es que los hay- los que tendrán tantas historias para contar y prendas emblemáticas como en lo de los De Natale.
Diego, que trabaja como personal en el Teatro San Martín, fue dirigente de Boca en la época dorada de la institución. Lucas, su hijo, heredó la pasión y la indumentaria que su padre fue recolectando por inercia, casi sin proponérselo, durante sus años de gestión.

El sueño de muchos fanáticos xeneizes en una misma habitación: más de 30 camisetas de vasta historia, con los colores azul y oro, colgadas en un perchero. Una emblemática de Hugo Gatti, otra de Diego Maradona, una de Claudio Caniggia, varias de Martín Palermo, un short de Juan Román Riquelme y algunas perlitas más.

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Luego del recambio dentro del plantel a fines de los 90 y ya con Carlos Bianchi como entrenador, dos de las voces que más preponderancia comenzaron a tener en el vestuario fueron las de Martín Palermo y Roberto Abbondanzieri, que en el Xeneize se convirtieron en íntimos amigos. Un día viernes, antes del partido del domingo, los jugadores invitaron a comer un asado a De Natale, que había ido al club temprano liberado del teatro por una desinfección. Había llevado a su hijo Lucas, que no podía creer estar cambiando de plato la yema y la clara del huevo con el goleador xeneize por sus inversos gustos culinarios. Al parecer le dieron suerte al 9, que venía en mala racha, convirtió el fin de semana y lo adoptó de cábala.

“El partido que más tengo grabado es el que eliminamos de la Copa a riBer con el gol de Palermo en el 2000. Yo tenía 7 años y me había quedado dormido, me desperté justo cuando entró el Loco y le dije a mi vieja que iba a hacer un gol él. Al lado nuestro estaban los padres, que cuando lo vieron entrar se emocionaron. Y cuando hizo el tercer gol directamente rompieron en llanto”, recordó Lucas.

Además de la fabulosa colección xeneize, al perchero se sumaron algunas internacionales que Diego recolectó en reuniones oficiales entre dirigentes previo a partidos de Copa: Cruzeiro, Flamengo, Junior de Barranquilla, Deportivo Cali y Universidad Católica, entre las destacadas. Además, un par de All Boys por su simpatía con la entidad de Floresta. Y la única de selección pertenece a Ronaldinho: Lucas ganó un sorteo por internet y se adueñó la del gaúcho usada en un amistoso y firmada. Más que afortunado.

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