la propiedad: bien inalienable.

Socrates

Juvenil
La propiedad privada existe cuando un bien es escaso, un particular se apodera de ‚l o lo adquiere y puede excluir de su goce o aprovechamiento a los otros interesados en poseerlo.

A trav‚s de la historia humana la propiedad ha gozado de una reputacion contradictoria. Una l¡nea de pensamiento la ha vinculado con la violencia, la injusticia y la desigualdad, mientras que otros tratadistas la identifican con la libertad y la prosperidad.

Estos últimos sostienen que la propiedad privada ha incentivado el progreso, puesto que los individuos se esfuerzan solamente en la medida en que pueden disfrutar del fruto de sus trabajos. John Locke puntualizo, en este sentido, que la propiedad privada surge porque el hombre mezcla su trabajo con el objeto del que pretende ser propietario.

Se argumenta tambi‚n que la propiedad privada sirve para proteger los recursos, puesto que la gente cuida fundamentalmente los bienes propios, es decir las cosas que han pasado a ser de su propiedad. Como las ballenas y los elefantes son recursos que no pertenecen a nadie, no tienen quien los proteja y tienden a desaparecer. Las personas, en cambio, cuidan las ovejas, las vacas y los caballos que les pertenecen, y tienden a acrecentar el número de estos animales.

Mientras la poblacion y los gobernantes suelen descuidar los bienes públicos, los propietarios de los bienes privados asumen la responsabilidad de mantenerlos y afrontar las cargas que conllevan, puesto que los mueve el incentivo de disfrutar del valor que ellos tienen.

Por otro lado, la propiedad privada permite que la posesion de los bienes se divida en infinidad de propietarios, mientras que la propiedad pública generalmente se concentra en un rey o en el Estado. Como la propiedad es poder, la division de la propiedad ha servido para descentralizar el poder y favorecer la formacion de sistemas democr ticos y pluralistas.

Tambi‚n se ha discutido y se discute si las primeras manifestaciones de la propiedad fueron comunes o privadas. En muchas civilizaciones suele aparecer el mito de que existio una Edad de Oro primigenia, en la cual no exist¡a el concepto de la propiedad privada.

Un gran idealista como Don Quijote de la Mancha no pod¡a sustraerse a esta creencia y, en su famoso discurso a los cabreros, les explico a estos rudos hombres que hubo una "dichosa edad a la que los antiguos pusieron el nombre de dorada, en la que se ignoraban estas dos palabras de tuyo y m¡o". Todas las cosas eran comunes y "todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia". La justicia estaba en sus propios t‚rminos y las doncellas y la honestidad andaban solas y señeras.

"Pero ahora, en nuestros detestables siglos -sosten¡a el ingenioso hidalgo- no est  segura ninguna, por lo cual se instituyo la orden de los caballeros andantes, para defender a las doncellas, amparar a las viudas y socorrer a los hu‚rfanos".

Pero tambi‚n se ha señalado que la vida vegetal y animal demuestra que la institucion de la propiedad es algo natural. Se ejemplifica con las plantas, cuyas ra¡ces toman la tierra que necesitan para vivir y la defienden de posibles invasiones. Hay vegetales que poseen espinas o vellosidades y segregan l¡quidos que ahuyentan a los animales que se les acercan, como forma de proteger la propiedad del suelo que necesitan para crecer. [...]

La escasez de los bienes puede ser el origen del derecho de propiedad.

En la pen¡nsula de Labrador, hasta la llegada de los europeos no exist¡a el comercio de pieles de castor, sino que los indios cazaban los que necesitaban para su consumo y necesidades. Pero con el arribo de los europeos y su demanda de pieles, surgio para los ind¡genas la posibilidad de hacer un buen negocio y se dedicaron a atrapar a los castores con gran entusiasmo. Como todos cazaban m s animales y nadie se ocupaba de que ‚stos se reprodujeran, la depredacion hizo vislumbrar la desaparicion de la especie. Los indios resolvieron este problema asignando derechos de propiedad, es decir haciendo marcas en los  rboles para delimitar sus terrenos e impedir que los vecinos ingresaran en los mismos.

La propiedad privada, en este caso, sirvio para conservar los recursos naturales.

La búsqueda de libertades tambi‚n es muy antigua y estuvo ya presente en el antiguo Oriente. La tradicion cuenta que Confucio, al pasar junto al Monte Thai, encontro a una mujer que lloraba ante varias tumbas, aquejada de sucesivos dolores:

-Una vez, el padre de mi marido fue muerto aqu¡ por un tigre -explico-. Luego mi marido fue atacado y muerto por otro tigre y ahora mi hijo ha sido muerto del mismo modo.

-Entonces, ¿por qu‚ no te alejas de este sitio?

-Porque ac  no hay un gobierno opresor -respondio la doliente.

-Recordad esto -pidio el maestro a sus disc¡pulos-: la dictadura es m s terrible que los tigres.
 
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