"Joe" Martínez de Hoz

jbismarck

Idolo
"Joe" Mart¡nez de Hoz

Por Mario Rapoport.- A partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 comenzo a implementarse un conjunto de medidas economicas que tuvieron un gran impacto, produciendo transformaciones sustanciales en el funcionamiento de la econom¡a argentina. Analizando los distintos indicadores economicos puede advertirse la magnitud de los cambios, en los que es posible encontrar el origen de la mayor parte de los graves problemas que afronto el pa¡s en las d‚cadas posteriores.

Probablemente, el mayor efecto de estos cambios haya sido el de modificar el peso y el balance de poder entre sectores e intereses economicos, locales y externos, dando paso a un tipo de econom¡a que se diferenciar¡a claramente de la prevaleciente en la etapa sustitutiva de importaciones. Se iniciaba as¡ un nuevo modelo economico basado en la acumulacion rent¡stica y financiera, la apertura irrestricta, el endeudamiento externo y el disciplinamiento social.

Este proceso de cambio se encontraba estrechamente vinculado a razones de orden interno, aunque tambi‚n a la evolucion de la coyuntura economica internacional y a la particular articulacion entre ambos factores.

Por una parte, la cr¡tica situacion economica mundial de principios de los años '70 -con la crisis del dolar primero y la del petroleo despu‚s- creo una amplia disponibilidad de capitales dispuestos a reciclarse para obtener mayores rentabilidades en los pa¡ses del Tercer Mundo, lo que permitio a las dictaduras latinoamericanas tener el financiamiento necesario para imponer sus pol¡ticas economicas, precursoras del neoliberalismo en el mundo, antes aún de la llegada a sus respectivos gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan. En esto tuvieron tambi‚n un peso decisivo los organismos financieros internacionales, como el FMI y el Banco Mundial, que quer¡an facilitar la insercion de los pa¡ses en desarrollo a los nuevos circuitos financieros.

Por otra parte, los factores internos no fueron menos importantes. La Argentina vivio desde fines de los '60 y principios de los '70 agudos conflictos sociales y pol¡ticos que se tradujeron en significativas movilizaciones populares as¡ como en la existencia de grupos radicalizados -armados o no- en la escena pol¡tica nacional.

Es por eso que, desde marzo de 1976, se produjo un punto de inflexion en la historia del pa¡s, fundado en la conviccion, por parte de los principales responsables de la dictadura militar y de los sectores que los apoyaron, de que las proscripciones pol¡ticas ya no serv¡an para eliminar las alianzas populistas y sus presuntos peligros sobre el orden social establecido.

Hab¡a que ir m s a fondo y dado que esas alianzas se asentaban sobre el aparato productivo industrial, era imprescindible modificar radicalmente la estructura economica. Esto llevo a la adopcion de una serie de pol¡ticas que fueron destruyendo las condiciones para un desarrollo economico sustentable; a la reformulacion del papel del Estado, al que se obligo a asumir la carga de un creciente e insostenible endeudamiento externo; y a una dr stica redistribucion regresiva de los ingresos.

Para ello fue funcional el "terrorismo de Estado", que sirvio, sobre todo, para anular o impedir el accionar de instituciones y organizaciones pol¡ticas, sociales y sindicales. Factores a los cuales se agrego, desde el punto de vista de su incidencia futura sobre el desarrollo del pa¡s, la p‚rdida de varias posibles generaciones de l¡deres o cuadros pol¡ticos y sociales como consecuencia de ese "terrorismo", del "exilio" pol¡tico o economico de muchos argentinos, y de la influencia profundamente negativa que tuvo la dictadura en el sistema educativo y cultural y en la transmision de valores de pertenencia con la sociedad en que se viv¡a.

Una vez superada la conflictividad social por medio de la represion, la implementacion de un mercado libre que arbitrara en los diferentes reclamos sociales se convert¡a en un objetivo en s¡ mismo para acabar con el orden vigente y pasar a nuevas formas de regulacion y de control de conflicto social. En adelante, el mercado disciplinar¡a a la fuerza de trabajo, con una brutal ca¡da de los salarios reales de un 30%, al tiempo que las luchas corporativas se trasladar¡an tambi‚n a ese mismo  mbito.

Esta fue la tarea principal que realizo la dictadura militar inaugurando los 30 años de predominio de un modelo neoliberal en el pa¡s. La Argentina ten¡a hasta mediados de los 70 un aparato industrial con deficiencias y problemas, pero de dimensiones respetables, ciertos niveles de proteccion, controles de cambio, tasas reguladas de inter‚s, un sistema financiero bastante controlado y, a pesar de diversas crisis en la balanza de pagos y procesos inflacionarios, tasas de crecimiento relativamente buenas.

Todo eso se destruyo: se promovio la desregulacion financiera y la apertura indiscriminada de la econom¡a, que afecto a la balanza comercial y a la cuenta corriente de la balanza de pagos; se produjo un fuerte proceso de desindustrializacion y reprimarizacion de la econom¡a y se establecio un sistema de pre-convertibilidad llamado "tablita cambiaria".

En particular, a principios de 1977 se implemento una reforma que ubicar¡a al sector financiero en una posicion hegemonica en t‚rminos de absorcion y asignacion de recursos, mediante su liberalizacion, el alza de las tasas de inter‚s y una mayor vinculacion con los mercados internacionales. La especulacion financiera pasó a ser un factor fundamental: se tra¡an del exterior dolares que se convert¡an en pesos a un cambio sobrevaluado, se colocaba esos pesos a altas tasas de inter‚s y cuando se pensaba que el dolar iba a subir, se volv¡a a cambiar pesos por dolares para fugarlos al exterior: se hac¡an as¡ negocios f ciles y altamente rentables..

En la facilidad de obtener estos pr‚stamos no fueron casuales las vinculaciones del ministro de econom¡a Mart¡nez de Hoz y de parte de su equipo con la banca internacional, especialmente norteamericana. El mismo Mart¡nez de Hoz estaba vinculado al Chase Manhattan Bank y era amigo personal del banquero norteamericano David Rockefeller. Esta pol¡tica se hallaba inspirada, adem s, por los preceptos monetaristas de la llamada "Escuela de Chicago".

Pero, desde fines de los años 70 y principios de los 80, la Reserva Federal norteamericana, frente a los crecientes d‚ficits fiscales en EEUU, comenzo a elevar las tasas de inter‚s, que pasaron del 6% al 14%, volviendo a captar capitales del exterior para la potencia del norte y aumentando notablemente el grado de endeudamiento externo de los pa¡ses de Am‚rica Latina, que hab¡an tomado pr‚stamos en los años anteriores y ahora deb¡an pagar intereses mucho mayores. Esta situacion llevo, en agosto de 1982, a la declaracion de moratoria de M‚xico, uno de los principales deudores, desatando una generalizada crisis de la deuda en la region.

Sin embargo, antes aún, en 1981, hab¡a estallado la crisis en la Argentina, con una fuerte devaluacion de la moneda y el retorno de procesos inflacionarios y, sobre todo, con la inmensa carga del endeudamiento externo que pasó de 8 mil millones de dolares en 1975 a 45 mil millones en 1983, cuando la dictadura militar dejo el poder. Ese endeudamiento hab¡a tenido que ver, sobre todo, con la especulacion financiera, los autopr‚stamos, los gastos militares y la corrupcion. Incluso la deuda privada fue beneficiada con un seguro de cambio que de hecho la transformo en deuda pública.

El 13 de julio de 2000, el juez Jorge Ballesteros, de acuerdo a una denuncia efectuada el 4 de abril de 1982 por Alejandro Olmos, dicto una sentencia en la que ratifica la ilegitimidad de gran parte de la deuda externa contra¡da por el gobierno militar, aunque, dada la prescripcion de la causa penal, sobreseyo a sus principales responsables, entre ellos Mart¡nez de Hoz. El fallo es, sin embargo, contundente: "Ha quedado evidenciado -dice en sus conclusiones- en el trasuntar de la causa la manifiesta arbitrariedad con que se conduc¡an los m ximos responsables pol¡ticos y economicos de la Nacion en aquellos per¡odos analizados".

Por ejemplo, "las empresas públicas, con el objeto de sostener una pol¡tica economica, eran obligadas a endeudarse para obtener divisas que quedaban en el Banco Central, para luego ser volcadas al mercado de cambios". Como contrapartida, "empresas de significativa importancia y bancos privados endeudados con el exterior, socializando costos, comprometieron todav¡a m s los fondos públicos con el servicio de la deuda externa a trav‚s de la instrumentacion del r‚gimen de seguros de cambio".

Por último, señala tambi‚n la responsabilidad de los organismos financieros internacionales: "La existencia de un v¡nculo expl¡cito entre la deuda externa, la entrada de capital externo de corto plazo y altas tasas de inter‚s en el mercado interno y el sacrificio correspondiente del presupuesto nacional desde el año 1976, no pod¡an pasar desapercibidos a autoridades del Fondo Monetario Internacional que supervisaban las negociaciones economicas".

En s¡ntesis, la dictadura militar, ten¡a, como mencionamos, objetivos que trascend¡an lo meramente economico. Se propon¡a inclinar definitivamente la balanza de poder a favor de las elites agrarias y de grandes grupos economicos y financieros locales y empresas transnacionales, cercenando la industria nacional y el mercado interno, sede de la fuerza del movimiento obrero y de los sectores empresarios vinculados a su desarrollo.

Entre otras cosas, las transformaciones llevadas adelante en esos años incluyeron una distribucion crecientemente regresiva de los ingresos, una amplia apertura economica, un endeudamiento externo insostenible y la "financiarizacion" de la econom¡a. Las consecuencias de largo plazo de estas pol¡ticas, profundizadas en la d‚cada del 90, resultan hoy notorias, y no pueden ser desligadas de las otras facetas conocidas de este siniestro cap¡tulo de la historia argentina.
 

jbismarck

Idolo


Alfredo Mart¡nez de Hoz, primer ministro de la dictadura genocida en Argentina (1976-1983), es una m scara petrificada de horror.
Su pol¡tica, indispensable para la ®Doctrina de Seguridad Nacional¯, dentro del marco de la ®Doctrina de Seguridad Continental¯, fue indispensable para implantar el terror.
Según la Agencia Dyn, acaba de reivindicar al monstruo Jorge Rafael Videla. Fui la única periodista a quien concedio una entrevista hace veinticuatro años. Se arrepintio siempre de haberme aceptado. Despu‚s de ese art¡culo y otros como al verdugo Monseñor Jos‚ Antonio Plaza y torturadores varios, tuve un accidente de tr nsito grav¡simo. Todo el periodismo -pues entonces algo quedaba de ®periodismo¯, penso que hab¡a sido un atentado. Ac , un viaje al ayer, que no es recuerdo sino vivencia: aquella entrevista, muy autocensurada pues nadie se animaba a publicarla.

Jos‚ Alfredo Mart¡nez de Hoz ®Videla es un patriota¯

(Notese que esta entrevista tiene fecha 29 de diciembre de 1983. Si no, no podr  leerse correctamente)

Según el ex-ministro de econom¡a, Jorge Rafael Videla -quien mato tantas vidas- es un ejemplo a seguir. Y sus expresiones no son caprichosas. Su pol¡tica en materia de econom¡a, fue el andamiaje que necesitaban los dictadores para el terror. Los monstruos capaces de torturas, represion y muerte desde el terrorismo de Estado y con la suma de Poder.
Hoy la mayor¡a hace responsable a Mart¡nez de Hoz del caos economico del pa¡s. Hoy, reci‚n hoy. la "ciudadan¡a" argentina es muy lenta para reaccionar. A contrapelo de la dignidad de la vida, Mart¡nez de Hoz asegura que mejoro la dignidad del hombre y de los despose¡dos.
Nuestro di logo en su departamento fue g‚lido.
Con Mart¡nez de Hoz frente a frente aunque no mira a los ojos, afuera es diciembre, verano en estas tierras de Buenos Aires.
Y adentro, en su departamento del Edificio Kavanagh, el invierno es impiadoso.

Cuando me acompaño hasta el ascensor, le pregunt‚:

- Doctor, qu‚ sent¡a usted cuando sab¡a que pon¡an muy fuerte la radio, para que no se escucharan los gritos de los pobrecitos torturados.
(El ministro de econom¡a del genocidio en Argentina bajo la cabeza).
- Doctor, pusieron ratas en las vaginas de muchas mujeres y las "cosieron"; nuestros mares y r¡os albergan cad veres de niños y adultos y.
(Mart¡nez de Hoz bajo m s la cabeza).
- Doctor: ¿Qu‚ es respeto a la sacralidad de la vida?
- Tiene el ascensor, señorita....

Abrio la puerta y respiro aliviado con mi partida.

®Los militares tomaron el poder para salvar al pa¡s¯

- ¿Cu l es su balance del proceso?
-Mire, las Fuerzas Armadas intervinieron en marzo del '76, para restablecer un sistema jur¡dico-pol¡tico-democr tico: para combatir el terrorismo y para lograr un orden economico. El balance m s importante que puede hacerse entonces, es a partir de analizar si el pa¡s cambio o no.

-Cambio. La muerte se llevo adultos, ancianos, niños y beb‚s por nacer....
- (Ignora mi pregunta) Creo que el 30 de octubre del 83 -con la eleccion que hubo (Alfons¡n-Luder) - no hubiera sido posible sin el 24 de marzo del '76. A fines del '75 y comienzos del '76 era evidente el caos en lo pol¡tico, en lo economico y en lo social, y el alto grado de terrorismo que hab¡a. Ante ese estado de cosas, los militares fueron requeridos insistentemente por muchos civiles...incluso por algunos que hoy se proclaman muy democr ticos.

-¿Como qui‚nes?
-No creo oportuno decirlo en este momento, solo quise señalar que se presiono a los militares para que pusieran fin al caos. Recuerde usted que incluso el gran jefe del partido radical, el doctor Balb¡n dijo que ‚l no ten¡a soluciones... yo creo que las Fuerzas Armadas no tomaron el poder, sino que lo recogieron.

-Usted dijo una vez que Massera, Agosti y Videla lo citaron a un departamento del primero de ellos, en Avenida Libertador; que entonces le pidieron un programa economico por si derrocaban al gobierno de la señora de Peron y...
-S¡, ya para entonces las Fuerzas Armadas sab¡an que era inevitable que tomaran o recogieran el poder.

-...Y agrego que aquella reunion fue a las 02. 31, de un viernes. ¿De qu‚ mes y año...cu ndo empezo a gestarse el golpe?
-Era marzo del '76, sobre las v¡speras del 24. F¡jese... yo despu‚s les he preguntado por qu‚ no dejaron que siguiera el caos para dar -despu‚s- una solucion m s solida. La respuesta fue que el alto grado de terrorismo que hab¡a era un motivo real de preocupacion social.

-¿Y cu l es su balance de la pol¡tica economica de estos casi ocho años de muerte y destruccion?
- (G‚lido, no acusa recibo) Entre el '76 y el '80 la parte economica se desarrollo de una forma congruente y hay muchas cifras que as¡ lo demuestran. Pero despu‚s del '81 hubo tres presidentes y cuatro ministros de econom¡a que sucedieron al gobierno. Todos ellos, salvo uno, declararon que sus propositos eran seguir una pol¡tica economica totalmente diferente de la nuestra.


La Argentina de Mart¡nez de Hoz y la Argentina de los argentinos

-¿Desde el punto de vista de la econom¡a hubo procesos dentro del proceso?
-S¡, porque falto la continuidad necesaria para que el ciclo se completara.

- Dios nos libre...
- Quiero decir que con el cambio de autoridades se hizo lo contrario de cuanto se hab¡a prometido y as¡ se genero un proceso de desconfianza en el pueblo; despu‚s, a partir de '81, se desataron situaciones graves de recesion, de baja de salarios reales...

- Pero su pol¡tica economica destruyo el aparato productivo del pa¡s...
- Ese es un slogan que se ha hecho. A trav‚s de una encuesta que encargo hace poco la Union Industrial Argentina, surge muy claro que en el per¡odo '76-'80 la inversion industrial aumento un 19 por ciento con respecto al quinquenio anterior, y que declino fuertemente a partir del '81.

-No hablo de proclamaciones sino de realidades.
-Mire, en los años '80 hab¡amos llegado al nivel m s alto que alcanzo la Argentina en los tiempos modernos en materia de salario real y...

-¿En el salario real de qui‚n...en el suyo?
- En el de toda la poblacion. Recuerde usted lo que pod¡a comprar con su sueldo en el año '80... Porque el salario fue aumentando su capacidad adquisitiva en t‚rminos reales de moneda constante y alcanzo en el '79 y en el '80 su m ximo nivel. Por otra parte, entre el '79 y el '80 la tasa de desocupacion fue del 2 por ciento, es decir plena ocupacion. Por todos lados hab¡a carteles que dec¡an: "Se piden tal cosa...", y no se requer¡a trabajo, sino trabajadores.

- Doctor: lo que usted dice es un atropello a la vida humana.
-No. Yo s‚ que despu‚s aumento la desocupacion pero no en aquel momento. Creo que hay que tomar las cosas en su aspecto global y...

-Doctor, ninguna propuesta economica es v lida si no se toma como punto de partida al hombre y su dignidad personal.
-S¡, para eso estuvimos nosotros. Y atendimos y mejoramos la dignidad del hombre.

- Pero si la econom¡a deber¡a ser una ciencia social y la suya fue elitista....
-­Todo lo contrario! Nosotros ofrecimos un mayor número de trabajo mejor remunerado, realizamos nuestra pol¡tica en un clima de libertad y...

-¿De libertad?
-S¡, en un clima de libertad y de competencia. Establecimos reglas objetivas de juego, para que la gente progresara de acuerdo al esfuerzo propio; favorecimos el inter‚s general de la sociedad y apuntamos al mejoramiento de la calidad de vida de los pobres. Durante nuestra gestion, propiciamos un equipamiento en la medicina particular, en los hospitales y sanatorios del pa¡s, e incorporamos desde elementos simples hasta los aparatos m s sofisticados para tomograf¡as computadas. ¿Eso es ser elitista?
 

jbismarck

Idolo
-¿Recuerda cuando dec¡an que usted era Robin Hood... pero al rev‚s?
- S¡... eso se dijo al principio, cuando todav¡a no eran evidentes los alcances del plan; cuando se ve¡a que control bamos la espiral salarial, mientras liber bamos los precios. No obstante, despu‚s se demostro la eficacia de esa pol¡tica.

- ¿La eficacia para matar personas, sueños, vidas?
Eso corre por su cuenta.

- Doctor: durante la dictadura solo se criticaba su pol¡tica, para dar la imagen de una libertad de prensa que no exist¡a. Pero usted estuvo de acuerdo....
- En materia de econom¡a siempre hubo libertad de prensa. Por otra parte, creo que durante el proceso se elevo el nivel de vida y de pensamiento en la Argentina. Hasta entonces hab¡amos vivido aislados del resto del mundo, pero entre el '76 y el '80 la gente pudo viajar y conocer otros pa¡ses.

- No s‚ a qu‚ llama usted "nivel de vida" mientras se asesinaban personas. Adem s, ¿quienes viajaron y con qu‚ costo para el pa¡s?

- Viajo la gente modesta, gente que despu‚s me paro en la calle para decirme que gracias a m¡ y a mi pol¡tica hab¡a podido hacerlo. Yo quiero un pa¡s abierto y tengo una mentalidad abierta a la civilizacion y la cultura.

¯El general Videla tiene gran moral¯

- ¿Por qu‚ se somete a esta entrevista?
- Porque creo que es importante cambiar opiniones y dar explicaciones sobre circunstancias. Que no todos conocen.

- ¿Si alguien tiene la conciencia en paz tiene que dar explicaciones, sin negativa alguna?
- Claro...

- No es el caso de Jorge Rafael Videla, quien no recibe al periodismo a pesar de tantas muertes en su haber...
-­No! ­No! La actitud de Videla en este momento es de una gran discrecion y tendr¡a que ser alabada.

- ­Claro­ Organizo ac  un mundial de fútbol, sospechado de "vendido". En arreglo con el Norte tuvimos hasta una Mis Universo argentina. Y dec¡a "somos derechos y humanos". Pero sembraba la muerte...
-No, no, perm¡tame que discrepe con usted. Yo he le¡do muchos comentarios -no solo del aspecto economico- referidos al gobierno de Videla y todos fueron respetados.

- Su opinion sobre el enjuiciamiento a los miembros de las tres primeras juntas militares del proceso.....
- Yo le anticip‚ que de ese tema no quiero hablar. Y no hablar‚.

- Defina a Videla por favor.
- El General Videla es un gran patriota, tiene una gran altura moral, es ¡ntegro en sus procederes y posee un gran equilibrio.

- ¿"Patriota" un hombre durante cuyo gobierno desaparecieron 30.000 personas, hubo torturas y detenidos (en condiciones infrahumanas) sin proceso ni causa?
- Mire, ya le dije que no quiero entrar en estos temas porque ser n debatidos en otros  mbitos. Solo agregar‚ que no seamos desmemoriados y recordemos como empezo esta situacion en la Argentina. Todo nacio cuando se quitaron los instrumentos legales para la represion de las actividades il¡citas, como el terrorismo: luego, en el '73, los terroristas fueron amnistiados y volvieron a sus andanzas. As¡ fue que durante mucho tiempo los pobladores, desde los m s modestos hasta los m s encumbrados, sufrieron los embates de la subversion, con muertos, heridos y desaparecidos.

- Detesto toda violencia. Pero el terrorismo de Estado a nada puede compararse. Por favor, deme una sola razon que justifique un genocidio. Claro, si hablamos entre seres humanos...
- Mire... yo tuve a un subsecretario de trabajo muerto: Miguel Padilla; y recuerde tambi‚n los casos de los doctores Klein y Alemann, quienes se salvaron por milagro y la muerte del padre del doctor Soldati, y...

-Insisto en la pregunta anterior.
- Le quiero decir -y no deseo seguir hablando del tema- que hay veces en que un pa¡s empieza a sentir un embate muy fuerte y dif¡cil de controlar, y que es entonces cuando la autoridad de gobierno -en defensa del orden social establecido- protege la vida y los derechos humanos. Fue lo que pasó: se protegio la vida de los veintiocho millones de argentinos, contra una minor¡a que los puso en jaque.

- ¿Usted justifica que un hombre mate a otro?
- Bueno... cuando los ciudadanos de un pa¡s son atacados por el terrorismo, hay algo que se llama defensa propia.

-¿Usted dice "desaparecer" personas con el argumento de la "defensa propia"?
- Yo no quiero entrar en detalles.

- ¿Detalles?
- S¡, no puede estar en un plano de igualdad el terrorismo que mata gente inocente y el gobierno que lo reprimio en defensa del orden y de la vida de la poblacion. Despu‚s, puede haber una larga discusion sobre la forma de la represion... pero yo ah¡ no quiero entrar.

- ¿Por qu‚?
- Porque no me corresponde.

- Pido su mirada como ciudadano....
- Yo le dije que mi entrevista de hoy era para otras cosas y as¡ lo convinimos. Adem s, este tema va a ser resuelto en la jurisdiccion que corresponde, de acuerdo lo ha dispuesto este gobierno.

- A ver, cu‚nteme de los derechos humanos...
- Ya le dije cu l es mi opinion... ¿qui‚nes comenzaron a atacar los derechos humanos y la vida?

-Doctor... ya le dije, cuando la represion se ejerce desde el Estado, sin apelar a la justicia, con la suma del poder y...
- Bueno... hay que ver si fueron inocentes. Claro... pueden haberse producido excesos...

- No se puede hablar de "excesos" cuando est  en juego...­la vida­
- Pero... usted est  tratando de arrastrarme a esta situacion y yo le he dicho de entrada que no quiero hablar de esto.

- Recuerdo la imagen de Videla por television, cuando comulgaba
- Y me parece muy bien, pero no quiero entrar en esta discusion, a la cual usted me quiere arrastrar. Perdoneme, pero esto se termina.

®La libertad, el amor
y el lugar en el cielo para Videla¯

- ¿Voto, doctor?
- S¡.

- ¿Por qui‚n?
- El voto es secreto, ¿no le contaron?

- Hab¡a dicho que votar¡a por el partido con el cual se sintiera representado...¿lo encontro?
- Ciertamente en la última eleccion no lo hab¡a. Pero creo que la gente voto por algo nuevo... y la única cara y el único estilo nuevos fueron los del doctor Alfons¡n. Por eso le dec¡a que los años del proceso no pasaron en vano.

- Ciertamente: hay madres que no recuperar n a sus hijos, niños que crecen con los asesinos de sus padres y...
- Bueno, pero es que tambi‚n hay errores de los argentinos. Y tres fundamentales. Uno es el excesivo dogmatismo ajeno a la realidad, que hace que los dogmas sean inaplicables. Como el suyo...

- Si defender la vida, la vida de todos, es ser dogm tico, Cristo lo fue...
- Esa es su opinion. Lo segundo -quer¡a decirle- es el facilismo; y el tercer punto es administrar la cosa pública con sentido de corto plazo. Yo espero que con esta eleccion se logre coherencia.

- Hoy se habla de "Unidad nacional" ¿cree en ella?
- Yo creo que de la discusion fecunda nacen las buenas ideas... pero ac  las discrepancias suelen transformarse en denuestos. En este pa¡s se lanzan insultos a los que no sostienen las mismas ideas y -para descalificar al adversario- se lo llama "vendepatria" o "antinacional".

- Y ustedes llamaban subversivo a todo quien no pensara como ustedes....
- Pero lo que yo quiero decir que hay gente que cree tener el monopolio del patriotismo, de la verdad y de la ‚tica y eso es soberbia. Ac  hay que partir de que cada uno de los argentinos merece respeto.

- ¿ Y como "respetaron" ustedes las vidas en campos de concentracion?
- No quiero volver a ese tema.

- Doctor... ¿Qu‚ es la libertad?
- Es la caracter¡stica b sica que Dios le ha dado al hombre. Sin libertad no hay vida, es el valor m ximo que hay que defender.

- Curiosas palabras en su boca, ¿esa libertad hubo entre el '76 y el '83?
- Mucha m s: los programas en lo pol¡tico, en lo economico y en lo social estaban basados en la libertad.

- Mire, este parece un di logo entre alguien que habla en s nscrito y otro en japon‚s ¿Qu‚ opina del ministro actual de econom¡a, Bernardo Grinspun?
- Le deseo el mejor de los ‚xitos.

- ¿Qu‚ piensa de los pol¡ticos que...?
- No quiero hacer juicios sobre ninguna persona.

- Est  bien, ¿qu‚ es el amor?
- Es un sentimiento primigenio que hace que una persona tenga como m s importante que su propia persona a la del projimo.

- ¿Usted amo a su projimo... el pueblo?
- Amo al pueblo.

- ¿Y que siente cuando ese pueblo lo abuchea y detesta?
- Mire, la gente en la calle me manifiesta su solidaridad y simpat¡a y me recuerda cuanto mejor est bamos en aquella ‚poca. Adem s todos tenemos que aprender, porque los militares no actuaron nunca solos.

- Es en lo único en que coincido con usted, ¿como vive hoy?
- Trabajo en cosas familiares y en consultas de problemas legales o economicos. Pero...disculpe pero es hora de terminar esto.

- ¿Cuando usted muera ir  al cielo o al infierno?
-El único que puede garantizar eso es Dios, pero uno hace lo posible por cumplir con l y con la sociedad.

- ¿Y Videla qu‚ lugar tendr  en el "m s all "?
- Si yo estuviera en el lugar de Dios, conociendo a Videla como lo conozco, no dudar¡a en darle el cielo.

- Muchos se mudar¡an al cielo de enfrente...
- Usted est  equivocada con Videla.

- No, doctor. Hay personas que apuestan a la vida y otras que apuesta a la muerte. Yo apuesto a la vida.
- Yo tambi‚n.... ¿qu‚ le hace dudarlo?

Publicada en la revista "La Semana"
Buenos Aires - Argentina el 29-12-83
Cristina Castello
www.cristinacastello.com

 

pep

Suplente
che todos los que estan a favor del campo... saben que varios miembros de la familia martinez de hoz fueron jefes de la sociedad rural????y ustedes defienden al campo...
 
Ya voy a escribir algo. Primero quiero leer el texto. Pasa que leo dos parrafos y me dan ganas de vomitar, tengo que dejar por un rato [xx(]
 

jbismarck

Idolo
Me sumo desde aqu¡ a la compaña bloggeril iniciada por Escriba y continuada por varios para pedir públicamente pronta c rcel para Jos‚ Mart¡nez de Hoz. Este sujeto ha sido visto en los últimos d¡as tomando un helado en el Freddo de, donde si no, el Patio Bullrich: casi podr¡a decirse la evidencia misma de la impunidad.

Mart¡nez de Hoz condensa, tal vez como nadie, la simbiosis que la clase terrateniente desarrollo durante el siglo XX con el partido militar y m s luego con los sectores financieros. Estanciero, heredero de grandes propiedades provenientes de la campaña de Roca y con antepasados pol¡ticos que fueron prominentes dirigentes conservadores anti-radicales durante la d‚cada del 30,  vido de la caza mayor, marido de quien fuera considerada durante los setenta una de las diez mujeres m s elegantes del mundo, disc¡pulo de Chicago: en su figura se sedimenta un patron historico de todo un colectivo social y pol¡tico.

Un colectivo definido por su inquebrantable negacion a aceptar la definitiva ruptura (primero en 1912, luego en 1945) del sistema olig rquico que tan bien hab¡a funcionado desde 1880, a negociar aunque m s no fuera un poco con las clases populares movilizadas, a abrir aunque m s no fuera un cachito el juego pol¡tico y compartir aunque m s no fuera un mil¡metro de poder. Una clase, en definitiva, aut‚ntica y totalmente antidemocr tico.

A veces suelo preguntarles a mis alumnos de historia pol¡tica porque se llamo as¡ el "Proceso de Reorganizacion Nacional". ¿Por qu‚ no de Organizacion Nacional? Siempre encuentro que pocos se han hecho esta pregunta.

La respuesta, claro, es el Proceso de Organizacion Nacional se le dec¡a a la instauracion del r‚gimen liberal-olig rquico que se fundo en 1880. La dictadura se ve¡a a s¡ mismo realizando la gesta historica de volver a la Argentina al status quo de 1880: un pa¡s rural, estanciero, gobernado con mano de hierro por una pequeña elite de gente bien nacida, bien vestida, conocida en Par¡s, versada en safaris. Un pa¡s en donde los pobres conocieran su lugar y no se insubordinaran. Un pa¡s del que hubiera desaparecido el movimiento obrero organizado, las organizaciones pol¡ticas de clase media y su condicion de posibilidad: la Argentina industrial, urbana y con mobilidad social ascendente.

Esta entrada fue publicada por Maria Esperanza el Martes 27 de Febrero de 2007 a las 9:03 pm y est  archivada en A-Z, Jos‚ Mart¡nez de Hoz
 

VITO_ANDOLINI

Suplente
LA GUILLOTINA FRANCESA EN ESTE PAIS NO HUBIESE DURADO UN DIA, SE ROMPIA POR SOBRE USO, ESTE HIJO DE PUTA HABRIA QUE HABERLO QUEMADO VIVO.
 
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