Cuando Mourinho fue hincha del Barcelona

palermito69

Estrella
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José Mourinho grita como si mil injusticias sucedieran al mismo tiempo. Mira, gesticula, salta, vuelve a gritar. No está sucediendo ninguna injusticia. Ni siquiera de las deportivas. Es el entrenador portugués -el hombre de Setúbal, la cara de un Real
Madrid al que le toca lidiar contra el mejor Barcelona de todos los tiempos- en estado puro. Intenso, despotricador, exigente, impecable para vestir, implacable para conducir. En el Santiago Bernabéu que ya lo adoptó como propio, su equipo le está ganando al Celta de Vigo, tiene una posesión del 76 por ciento, llega al arco rival con regularidad, pero no define. Y la reacción de Mou es esa: la más parecida a lo que el cine muestra de un condenado que no quiere ir a la horca. Así es este personaje al que le simpatiza que lo llamen "The Only One", según comentó este mismo año, tras ganar la Liga de España. Y en simultáneo ofreció una curiosa mirada respecto de sí mismo: "Después de haber ganado prácticamente todo, con el tiempo eres menos egoísta y egocéntrico. Siempre me ha gustado más la alegría de los demás, de los que me rodean. Por eso, en su momento, ganar todo con el Inter me dio un placer especial. Son desafíos, no metas personales". Pero antes del frecuente vencedor, del entrenador más televisado de la última década, hubo una historia que es de asombro. Para el desprevenido hasta puede resultar inverosímil: hubo un tiempo en el que Mou fue traductor e hincha del Barcelona.

Luce siempre convencido: Mourinho dice, cree, sostiene que perder es más un pecado de los débiles que una circunstancia del juego. No soporta la derrota: le da ira. El famoso dedo en el ojo de Tito Vilanova -entonces ayudante de Pep Guardiola- puede servir de perfecto testimonio al respecto. Alguna vez, incluso, se definió como "el peor perdedor del mundo". Ese espíritu le gustó a Bobby Robson cuando decidió llevarlo con él a Barcelona. Necesitaba un colaborador que lo tradujera. Pero el entrenador inglés sabía que ese portugués ambicioso no era sólo eso. Lo contó el periodista Israel Viana, en el diario español ABC: "Mourinho no parecía hecho para ser un simple traductor ni estar a la sombra de nadie. Pronto se convirtió en una figura dentro del club, no sólo por sus traducciones sui generis de las declaraciones de Robson ('las enriquecí con cosas mías que compartimos juntos desde hace años', alegaba), sino también a la hora de plantear los entrenamientos y dar buenos consejos tácticos a los jugadores". Adentro del traductor ya habitaba un técnico.
Mou, además, parecía un hincha más del gigante catalán. El periodista David Salinas recordó, en el diario Sport, el día en el que Mou cantó el himno del Barcelona bajo el cielo de Madrid: "El sábado 28 de junio de 1997 el FC Barcelona ganó la Copa del Rey contra el Betis (3-2) en el Santiago Bernabéu. Fue después de la prórroga. Y entrando en la madrugada del domingo 29, la euforia se desató sobre el césped del Real Madrid. El barcelonismo festejó por todo lo alto su conquista número 23 en la competición del KO. Y para que el sarao fuera completo, el entonces vicepresidente Joan Gaspart se acercó hasta la cabina de megafonía y 'sobornó' al encargado de la misma para que pinchara el himno del Barça. (...) El segundo entrenador del Barça era el portugués José Mourinho, mano derecha del entonces míster azulgrana Bobby Robson. Y en plena juerga, jugadores, técnicos y auxiliares se pusieron a cantar el himno del Barça, que pudo escucharse hasta en cuatro ocasiones por los altavoces, hecho que irritó al entonces presidente madridista Lorenzo Sanz". También en aquellos días de festejo, ya en la Ciudad Condal, Mou ofreció una frase -micrófono en mano, para todos los hinchas blaugranas- que a esta altura se parece demasiado a una mentira: "Hoy, mañana y siempre con el Barça en el corazón"
En diciembre del año pasado, vivió un episodio que invitó a evocar su pasado de traductor sin título. El Real Madrid -su Real Madrid- volvía a jugar en Amsterdam, tras aquel episodio en el que Mourinho les había pedido a algunos de sus futbolistas que se hicieran amonestar. Una decisión que invitó a la polémica y que condujo a sanciones de la UEFA. Sobre eso le preguntaron en la conferencia de prensa. Y el entrenador respondió en inglés porque en ese idioma le habían preguntado. Dijo: "Volver a Amsterdam es bueno, jugar contra el Ajax es un placer y eso es lo más importante. La historia con el castigo pensé que había sido el comienzo para conseguir un fútbol mejor y si tengo que ser castigado por el bien del fútbol estaré encantado. Pero no. Fue sólo un castigo para mí. El fútbol es el mismo, la gente sigue haciendo las mismas cosas, la gente no es castigada... De modo que fue sólo un castigo para mí". El intérprete pasó ese contenido a una versión reducida: "Volver a Amsterdam es bueno, jugar contra el Ajax es un placer y eso es lo más importante. Lo que pasó puede pasar a cualquier persona y bueno, hablemos de fútbol". Y Mou, riguroso y con cara seria, interrumpió: "No, yo no he dicho eso". Entonces, un periodista le consultó si podía decirlo en español. Y Mou ofreció el título a los diarios del día siguiente: "No soy traductor".
Sin antecedentes como futbolista, heredó su pasión por el juego de su padre Félix, quien fue arquero del Vitoria Setúbal. También de su abuelo, presidente de ese mismo club, tres veces campeón de la Copa de Portugal. Mourinho se hizo desde abajo. Su madre María Julia -portuguesa y docente- quería que él estudiase Administración de Empresas, pero José encontró un camino para acercarse a su deseo de ser entrenador: estudió educación física. Luego, viajó a Escocia para continuar con el curso de entrenador de la UEFA. En breve se puso a trabajar en una escuela secundaria de su país. Manuel Fernández fue quien le dio el primer impulso: lo convocó para trabajar en el Estrela Amadora. Tras trabajar también en el Vitoria de Setúbal, dio su primer gran salto: lo convocó Robson. Mou fue su asistente en el Sporting Lisboa y en el Porto. Lo que continuó es historia más conocida...
Dice él mismo, ahora: "Mourinho vende". Y con eso explica las razones por las cuales se hace tanto hincapié en sus gestos, sus actitudes y su pasado. Es cierto que vende este entrenador irreverente: su biografía "José Mourinho-Hecho en Portugal" es un best seller en el país de su nacimiento. No sólo eso: también fue contratado en muchas oportunidades como la cara de diversas publicidades, entre ellas empresas tales como American Express y Samsung. Más allá de su costado comercial, participó de varias iniciativas sociales como la de fomentar la amistad entre niños palestinos e israelíes a través de lo que mejor conoce y más le gusta: el fútbol.
Frecuentemente, parece un actor al borde del campo de juego. Sobre todo cuando la relevancia del partido lo suele ubicar en el centro de la escena, aunque no juegue. Lo sabe. Casi nunca reniega de ello. En sus tiempos en Inglaterra llegó a decir: "Si algún día se hace una película sobre mi vida, considero que George Clooney debería ser quien me interprete. Es un excelente actor, y Tami (su novia de toda la vida y su actual esposa) cree que sería perfecto para el papel". A esa película no le debería faltar una anécdota que también habla de él: en 2007, Mourinho fue arrestado por Scotland Yard. Lo acusaban de obstruir a la Justicia. Se había negado a entregar su mascota, un perro Yorkshire Terrier, que debía ser detenido para estar en cuarentena. También en eso quería ganar el increíble Mourinho. En la película que aún no se filmó tampoco debería faltar un tramo en el que se retrataran aquellos días de traductor y de hincha del Barça.



[h=5]Ahora se define como un madridista de ley. Pero hubo un tiempo, antes de ser un exitoso entrenador, en el que perteneció al gigante catalán. Era intérprete de Bobby Robson y asistente de Van Gaal. Llegó a decir: "Hoy, mañana y siempre con el Barsa en el corazón".[/h]
 
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